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Cómo mantener una buena relación con un demonio después de invocarlo

Introducción

Desde hace siglos, invocar demonios ha sido una práctica común entre los seguidores del satanismo y de otras corrientes ocultistas. Sin embargo, lo que muchos ignoran es que este acto conlleva responsabilidades y compromisos, especialmente si se desea mantener una buena relación con el demonio invocado. En este artículo, exploraremos los pasos necesarios para establecer una relación duradera y gratificante con un demonio, una entidad con la que será posible trabajar mano a mano en la búsqueda de poder, conocimiento y evolución personal.

¿Qué es un demonio?

Antes de entrar en detalles sobre cómo mantener una buena relación con un demonio, es importante entender qué son estos seres. En el satanismo, los demonios son considerados como entidades con un poder y una sabiduría sobrenaturales, y como tales, son capaces de ofrecer a los practicantes del satanismo una fuente de conocimiento y poder inigualable. De acuerdo con la tradición, los demonios son ángeles caídos, expulsados del cielo por desobedecer a Dios. En su búsqueda de venganza y poder, estos seres han encontrado en los seguidores del satanismo una fuente de adoración y culto, lo que ha dado lugar a una larga tradición de invocación y convenios con estas entidades.

Preparación para invocar a un demonio

Antes de intentar contactar con un demonio, es fundamental asegurarse de contar con la preparación adecuada. Esto implica estar en el lugar y la hora adecuados, contar con una mente enfocada y preparada para el encuentro y tener a mano las herramientas y elementos necesarios para realizar el ritual. Entre estos elementos, se incluyen velas, incienso, un círculo de protección, sal, un caldero y una varita mágica. Es recomendable también tener a mano objetos personales del invocador o símbolos que representen al demonio que se va a invocar, como por ejemplo un pentagrama o una estatua.

Paso 1: Adecuada preparación espiritual

Antes de llevar a cabo el ritual de invocación, es importante que el invocador prepare su mente y su cuerpo para el encuentro. Esto implica meditar y concentrarse en el objetivo del ritual, y tener una clara comprensión de las motivaciones y objetivos detrás de la invocación. Además, es fundamental que el invocador se encuentre en un estado de paz y tranquilidad interior, libre de tensiones y miedos que puedan interferir en el éxito del ritual.

Paso 2: Crear un espacio adecuado

Una vez que el invocador se encuentra en un estado de preparación espiritual, es necesario preparar el espacio en el que se llevará a cabo el ritual. Esto implica limpiar y purificar el espacio, cubrir el suelo con una tela negra, y colocar velas y otros elementos decorativos para crear una atmósfera adecuada para la invocación. En este paso, es importante también crear un círculo de protección, usando sal, que asegure el espacio y proteja al invocador de entidades negativas o malignas que puedan interferir en el ritual.

Paso 3: Selección del demonio adecuado

La elección del demonio que se va a invocar es fundamental para el éxito del ritual. Es necesario seleccionar una entidad que se ajuste a los objetivos del invocador y que esté dispuesta a cooperar en el logro de estos objetivos. Para ello, es importante investigar sobre las diferentes entidades demoníacas y sus atributos y habilidades, de manera que se pueda seleccionar aquella que mejor se ajuste a las necesidades del invocador.

Invocación del demonio

Una vez que se ha completado la preparación, es hora de proceder con la invocación del demonio. En este proceso, es importante seguir el ritual y los procedimientos de manera rigurosa para asegurar el éxito del encuentro. El invocador debe encender las velas y el incienso, y colocarse en el centro del círculo de protección. Luego, debe concentrarse en los objetivos del ritual y recitar el conjuro de invocación, llamando al demonio por su nombre y pidiendo su presencia. En este punto, es importante mantener la mente clara y enfocada, y estar preparado para la respuesta del demonio. Dependiendo de la entidad invocada, la respuesta puede ser inmediata o tardar algún tiempo.

Paso 1: Saludo y presentación

Cuando el demonio se presenta, es importante mostrar respeto y admiración por su poder y sabiduría. El invocador debe saludar al demonio y presentarse de manera respetuosa, indicando su nombre y sus objetivos y deseos. En este punto, es importante mantener una actitud abierta y receptiva, estando dispuesto a escuchar las palabras del demonio y a aprender de sus enseñanzas y consejos.

Paso 2: Establecer un trato

Una vez que se ha establecido contacto con el demonio, es necesario establecer un trato y un compromiso que permita trabajar juntos en el logro de los objetivos del invocador. Este trato puede incluir contraprestaciones o ofrendas que el invocador debe ofrecer al demonio a cambio de su cooperación y apoyo. Estas contraprestaciones pueden ser ofrendas materiales o rituales, pero también pueden incluir compromisos de lealtad y devoción hacia el demonio, así como la realización de trabajos o misiones en su nombre.

Paso 3: Mantener la relación

Una vez que se ha establecido el trato con el demonio, es importante mantener la relación en el tiempo, asegurando una comunicación fluida y una actitud respetuosa y leal hacia el demonio. Para ello, es necesario continuar ofreciendo las contraprestaciones acordadas y mantener una actitud abierta y receptiva hacia las enseñanzas y consejos del demonio. Asimismo, es importante estar abiertos a nuevas oportunidades y desafíos, y estar listos para trabajar en nuevo proyectos y misiones a medida que estos surjan.

Conclusión

Invocar a un demonio puede ser una experiencia transformadora y poderosa para los seguidores del satanismo y otras corrientes ocultistas, pero requiere de una preparación adecuada y un compromiso serio y duradero para mantener la relación en el tiempo. En este artículo, hemos explorado los pasos necesarios para establecer una buena relación con un demonio, desde la preparación adecuada hasta la selección del demonio adecuado, el establecimiento de un trato y la mantención de la relación en el tiempo. Si se sigue adecuadamente este proceso, es posible establecer una relación duradera y gratificante con un demonio, una entidad con la que se podrá trabajar en la búsqueda de poder, conocimiento y evolución personal, en línea con los principios y valores del satanismo y otras corrientes ocultas.